Hoy 10 de abril del 2013 llega el mediodía, es instantáneo encontrar en mi teléfono a muchos preparados con tintes tricolores tanto en su ropa como en sus palabras, de igual forma continuo con esta red a la cual puedo calificar de enérgica porque nunca había visto en mi vida un pueblo tan activo como hoy. Pronto estoy bajo una camisa color vino alusiva a la selección deportiva de mi país, un pequeño afiche me acompaña en mi mano derecha y me dispongo a subir al auto me que llevara a la concentración.
La cosas han cambiado con respecto al siete de octubre, me invade entonces aquel toque sentimental y puedo decir que hasta el aire sopla distinto, solo basta ver los distribuidores y las avenidas, son caravanas de individuos que llevan un sueño, que se han sentado en cada asiento no solo pensando que encontrarán minutos más adelante a un individuo que determinará sus vidas, sino mas bien a un proyecto del cual todos queremos ser participe. Esta en nuestra historia y eso no puede ser dejado de lado se ha repetido mil veces, hemos esperado mas de alguien que de nosotros mismos, la política ha sido nuestra salvación en vez nuestras propias acciones, hemos preferido que nos gobiernen a gobernar, lo últimos catorce años no fueron la excepción. Tenemos la historia de frente, en los libros, en nuestras manos, pero hoy vamos camino a otro lado, algo que no es pasado y simplemente es presente.
Mi experiencia no puede ser medida en años porque no la tengo y quizá tampoco en hechos porque me falta mucho por aprender, pero en mis cortos años de vida he podido ver como la preocupación ha absorbido nuestro tiempo, la política paso de ser una profesión a una necesidad y basta con hacer un balance para darme cuenta que nada está yendo hacia adelante sino que vamos en retrogrado.
La emoción comienza a llenar la boca de mi estómago, recuerdo entonces porque voy camino hacía aquella concentración, es fanatismo pueden pensar muchos pero estoy clara que asisto simple y sencillamente porque mi conciencia me lo exige, mi corazón me lo grita y mi alma no calla. Si bien un hombre no resolverá nuestras vidas, una ideología puede acabar por hundirla, en la vida se nos presentan muchas oportunidades y todo se basa en un ensayo y error, creo que Venezuela ha sufrido muchos ensayos, ha experimentado con creces los resultados de esos errores y solo puedo pedir desde el fondo de mi alma que los experimentos hayan cesado y que así como los vientos de cambio soplan esta tarde por las calles marabinas, el domingo Venezuela sea capaz de elegir por el futuro y no apostarle más al pasado.
La cantidad de personas que se dirigen hacía ese lugar es exorbitante, no es una ilusión esto ya no es el siete de octubre, todos hemos cambiado. Llego con mi familia a la concentración se me hace imposible quedarme cerca de la tarima porque la gente esta aglomerada en las primeras calles, acabo por instalarme un poco más lejos pero con la misma convicción de apoyo. El ambiente es jocoso personas de distintos lugares han llegado allí, carteles con mensajes un tanto graciosos y ocurrencias características del pueblo zuliano inundan el lugar.
Con el pasar de los minutos las azoteas se quedan cortas y las calles se hacen angostas para tantas personas, banderas tricolores se levantan en lo alto y las consignas comienzan a inundar el ambiente, no es de esconder que todos lo esperamos, porque queremos ver al individuo que sueña como todos nosotros con un país distinto donde los diversos tintes políticos no sean objeto de discordia todos los días en la palestra nacional, donde podamos ir por las calles cada uno con una ideología y una forma de pensar distinta sin tener que pasar por encima de los otros, donde el introducir un papel dentro de una urna de votación sea un acto de alegría porque la democracia reine en todos y cada uno de los rincones, en fin donde el pasado no juegue mas a ser el futuro y el futuro no sea solo la gastada promesa de un presente.
Llevo horas de pie, pero nada es suficiente para fatigar la emoción que hay en mi sistema, al sonar los fuegos artificiales la euforia no se hace esperar, las masas corean su nombre y no han pasado ni diez segundos cuando entra en la calle, con su particular sonrisa y su tan característico lanzamiento de gorras, en cuestión de minutos ya está saliendo de la calle y continua luego de horas despierto sonriéndole a todos, contagiando esperanza.
La alegría se extiende en todos y cada uno de los rincones, no es un mito nunca más. Cuando voy de regreso no puedo evitar sentirme esperanzada, una vez más pido por mi país el cual creí mi enemigo y llegué incluso a pensar que cualquier problema era su culpa, pero después de algún tiempo he podido vislumbrar como Venezuela es solo un lienzo que ha recibido muchos trazos bruscos, pero el cual no es posible volver a pintar. Solía adjudicar la culpa a los demás pero creo que también en mi yace algo de responsabilidad, así como también en todos y cada uno de los venezolanos, porque a nadie le va a doler mas la tierra como el que la pisa cada día, como aquel que va al trabajo en busca del sustento, en busca de calidad de vida y no solo de ¨vida¨ como el término en si lo indica, como al estudiante que invierte su tiempo y sus sueños para prosperar y sembrar una semilla en su propio país, en vez de tener que pensar en marcharse porque el suelo que pisa lo trata de extranjero y no de habitante.
Existen muchos argumentos y podía pasar horas empleando la retórica para describir lo que en mi país se siente, somos veteranos en asistir a los comicios electorales, tenemos un doctorado haciendo cola, una maestría para convertir cualquier desgracia o desatino en un chiste nacional, creo que el humor es nuestro salvavidas ante tanta adversidad, somos fuertes porque no nos rendimos ante una derrota, venimos con más fuerza que antes porque la insistencia es nuestra guía y la esperanza la principal bandera que tenemos.
Si es cierto que hoy voy de regreso a casa y las calles estuvieron inundadas de esperanza, eso no es suficiente. Necesitamos el paso final, aquel punto exacto entre el todo o nada, se necesita el protagonista y el único capaz de cambiarlo todo el VOTO, porque cualquier campaña o cualquier palabra pueden llegar a los corazones, pero lo único que hará la diferencia es que se cumpla el compromiso que cada uno tiene con su propio país, la indiferencia puede ser el argumento de muchos, pero a la final este es el país en el cual vives y no puedes ser indiferente.
Hoy luego de caer la noche se una cosa…Soy menor de edad y no puedo votar, pero eso no significa que no pueda expresarme políticamente, soy joven pero eso no significa que no sepa de historia, a penas seré bachiller pero eso no significa que no me proyecte en un futuro, soy estudiante pero eso no significa que no sepa que es adquirir un trabajo…No voy a votar este 14 de abril, pero tu si puedes hacerlo, si tienes en tus manos tal responsabilidad te invito a que ejerzas tu derecho al voto, porque si algo tengo en común con todos sin importar el tinte político es que YO SOY VENEZOLANA